jueves, noviembre 16, 2006

"¿Buscamos nuevos modelos de ciudad?", por Mischa Canibal.

Como patinador activo no he podido evitar oir, en las calles de San Sebastián, reiterados rumores sobre la construcción de un nuevo “skatepark” o pista de patinaje en nuestra ciudad. He oido hablar de presupuestos millonarios, me han comentado que dos conocidas empresas constructoras (una donostiarra, la otra getxotarra) con filosofias totalmente opuestas andan luchando detrás del proyecto, me han hablado sobre este futuro proyecto urbanístico dos personas mayores de treinta años estrechamente ligadas a otras dos conocidas tiendas locales (una en gros, la otra en el centro) que paradojicamente también tienen visiones antagónicas sobre el patinaje. En fin, que tras tanto ajetreo creo conveniente ejercer mi derecho a solicitar a las autoridades competentes -y todas las instituciones o empresas relacionadas en este fantasmagórico proyecto- un momento de reflexión.

Creo que es importante que se cree una comisión de patinadores/as que sigan el proyecto de cerca, aconsejen a la constructora y puedan interceder en el proyecto para que no se construyan elementos que no van a ser patinados. De la misma manera se debería entrar en contacto con gente involucrada en la ordenación del territorio y urbanismo... ya que construir un nuevo "skatepark" no es sólo cuestion de plantar un montón de pistas de cemento en algún espacio desolado de nuestra ciudad. Los skateparks son zonas reguladas por la institución, y eso hay que hacérselo entender a l@s patinador@s... ya que si quieren patinar calle o "street", hay que tener claro que una "skate-plaza" no es más que una reproducción formal y estética de lo que supone patinar por la urbe de manera ilegal. Por ello, creo conveniente poner a todos los lados de acuerdo y empezar ya a trabajar por un proyecto común que ofrezca la oportunidad de patinar diferentes terrenos (desde "pools" o piscinas, a escalones y planos inclinados) y todo visto por supuesto desde una perspectiva de regeneración urbanística y de implantación de nuevas maneras de crear ciudad.

Es de norma general en esta ciudad actuar con una “pueblerina” y censora actitud ante toda actividad juvenil, contracultural, y suburbana... como bien pueden demostrar las diferentes leyes y bandos que criminalizan hasta la saciedad el “street-skating” o patinaje callejero, el “graffiti” o arte de la calle, y la lúdica apropiación simbólica de espacios públicos... actividad ahora conocida como “botellón”. Estamos ante la oportunidad de levantar un espacio donde las más diferentes actividades juveniles puedan acontecer con normalidad y entendimiento, por ello, estimados constructores: no se limiten a plantar un mastodonte de cemento!!!
Ha llegado la hora para el Ayuntamiento de demostrar en estos ambitos juveniles y callejeros esa visión tan europeista y “progre” que dicen tener, y que nos brinda ocasiones tan bizarras como: el edificio Kursaal disfrazado de colores el día del orgullo gay; o el concierto “hippie” organizado en la playa de Gros con Bob Dylan, el magnífico Mikel Laboa, y los “modernillos” Macaco al más puro estilo Woodstock. Y esto sólo por nombrar el mismo espacio público.

La idea de escribir esta carta a la ciudadanía donostiarra surgió el pasado Sábado 1 de Julio, mientras viajaba en el tren TGV de Paris a la ciudad francesa de Lille y me encontré con un artículo en la sección de cultura del periódico español El Pais en el cual se comenta el galardón que se le ha dado a la ciudad holandesa de Zaanstad en el Premio Europeo de Espacio Público Urbano. Esta convocatoria bienal, en la que están implicadas seis instituciones europeas dedicadas a la arquitectura (entre ellas el CCCB de Barcelona), ha cumplido su cuarta edición con 207 proyectos recibidos procedentes de 152 ciudades de 31 estados europeos. Zaanstad es una pequeña ciudad holandesa atravesada por una autopista elevada que en los años 70 rompió de manera brutal el tejido urbano. El proyecto de NL Architects, con un coste de 2,7 millones de euros actúa sobre 24.000 metros cuadrados por debajo de la autopista reconvirtiendo esta zona en la que sólo había un desolado aparcamiento en un espacio para el ocio a través de la instalación de varias tiendas y, sobretodo, de una zona de juegos cerrada con pistas para skaters, baloncesto y otros deportes. Y según se podía apreciar en las fotos de prensa, esa autopista elevada era muy similar a la entrada a San Sebastián por la calle Carlos I, o el desordenado espacio urbano que hay debajo del tramo de la autopista A-8 que transcurre a lo largo de Riveras de Loyola.

Es de norma general que cada patinador(a) se vea capáz de imaginarse este nuevo espacio, y se sienta con los conocimientos necesarios para diseñarlo mentalmente con: lo obstaculos, terraplenes, planos, angulos y dinámicas que le gustaría patinar. De la misma manera que el/la arquitecto, o ingenier@, de turno creerá tener los conocimientos suficientes para entender la práctica del skateboarding. Pero hay que tener en cuenta que los procesos de mediación y el intercambio de opiniones ante el proyecto, son aspectos fundamentales en la práctica arquitectónica y urbanistica hoy día.
Hay que entender que un nuevo sendero lleno de ilusiones se presenta para la comunidad “skater” de esta ciudad o comarca. Para ese nutrido y heterogéneo grupo de habitantes del Donostialdea más plural, que encuentran en el desgastado y caduco skatepark de Anoeta el único terreno no ilegalizado por el Ayuntamiento para poder patinar con tranquilidad. Así que por favor, guardemos los viejos rencores, y aprendamos a colaborar y trabajar en grupo de manera adulta.
Gracias!

*(Todas las fotos en este artículo: Javi Cobo)!